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Pues, la cosa es que si quieren encargarme traducciones, de canciones y así, pueden pagar por paypal al mail mizumi_himutako1619@hotmail.com si son del extranjero, y por transferencia si son de Chile (consultar datos a través del mismo mail). 2 dólares por canción.

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lunes, 14 de mayo de 2018

[Challenge] Drawlloween 2016 - 02. Fenómenos de carnaval

Segundo dibujo de este reto tan antiguo~ Recuerdo, si no me equivoco, que lo terminé en Enero del 2017. Y ahora recién lo estoy publicando, porque antes no hacía esto de poner los retos de dibujos aquí XD Pero mi blog es un registro de mí y de lo que me gusta, así que aquí estamos n.n

Día 2: "Fenómenos de carnaval"



Qué mejor que mis bellos de circo para este día~ Son, en orden de izquierda a derecha, Francis el pierrot, Adomas el presentador y Aras la equilibrista. Todos son de mi historia original "Sodom", de la cual escribí algunos capítulos, pero quiero rehacerla u.u Y al mismo tiempo son parte de la Malice Series porque son, como casi todos los personajes de esa "series", personajes recurrentes en ella.

Bue, ellos no son específicamente fenómenos en el sentido de que tengan apariencias extrañas, a excepción de Francis que tiene algunas de sus características de monstruo antiguas (básicamente los cuernos, la boca extraña y las protuberancias de los hombros), pero sí que son fenómenos en lo que pueden hacer y así XD Aquí también fue la primera vez que les hice sus trajes de circo, que deberían haber tenido en alguna vida pasada, también parte de la Malice Series.

Algunos de mi face ya conocían a Francis, btw, pero con su apariencia de su primera vida (así, mayor, con el pelo y la piel moradas), cuando era derechamente un monstruo. Esta sería casi su última encarnación, en el mundo de Sodom.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Malice Series One-shot - Peligro acechando

Una pequeña historia que escribí para el aniversario de Yaoi Niwa =) Aún tengo que hacerle la ilustración u.u Es en el mismo universo de "Buscando consuelo". Tal vez algún día escriba la historia completa XD Ah y es parte de dos cosas: primero, es parte de mi desafío de los 100 temas (es el 25), y segundo, fue hecha a partir de una frase que me dio Yaoi Niwa, y pienso hacer mini historias con cada una de las frases n.n



***†***

"Peligro acechando"
por Himutako Mizumi


Manos bañadas de rojo. Pupilas dilatadas, mirada salvaje. La realidad desciende sobre mis hombros, pesada, insoportable. Tu padre ya no está en este mundo, querido mío. Y no es su pérdida lo que lamento. Lo que lamento es haberlo hecho partir con mis propias manos.

Me dirijo a nuestra casa. No me arrepiento por él: si decidí matarlo fue porque lo merecía, porque te hizo sufrir por años, y ahora quería volver a tu vida. Obviamente no iba a permitirlo. Tampoco es porque sea un crimen, o porque no me sintiera capaz de terminar con una vida. A estas alturas, puede que sólo mi vida y la tuya me importen, ninguna más. ¡Sí, es por eso! Es porque nuestras vidas me importan que me arrepiento de lo que hice. Por esto, podrían separarme de ti. La cárcel no me asusta, la sangre fluyendo entre mis dedos tampoco. Es la posibilidad de estar sin ti lo que me tiene aterrado.

El frío me congela hasta los huesos. Apuro el paso, para que nadie se dé cuenta. Ahora, la puerta frente a mí me presenta un nuevo desafío. ¿Y si no es la policía la que me aleje de ti, si no tú mismo? Claramente no le odiabas. Aun con todo, es la persona que te crió. Sería lógico que no quisieras verme más. Eso no podría aguantarlo. Retrocedo un paso y me detengo. No puedo huir. Si no te veo, nada tendrá sentido. Aunque me rechaces, debo verte una vez más.

Giro la perilla. Lentamente, abro la puerta e ingreso en la oscuridad del departamento. Pero mi esfuerzo por ser silencioso es en vano. Unos delgados brazos me estrechan por detrás, en cuanto volteo a cerrar la puerta. Me quedo congelado ahí mismo, esperando a que tu calor me haga sentir vivo de nuevo. Cierro los ojos e imagino lo peor.

"¿Estabas con él...?" Rompes el silencio, con una voz muy leve. Yo asiento con la cabeza, en silencio. Te aferras más a mí. "Qué hiciste...?"

"Acabé con él."

Ni un solo titubeo. Una respuesta seca y decidida de mi parte. Ya sabía que soy un desgraciado. Tú también lo sabes. Aun así, continuaste queriéndome. ¿Seguirás queriéndome ahora?

Más silencio. Te separas de mí, y el pánico se apodera de mi ser. Volteo y me encuentro con tu rostro lleno de lágrimas. Ah, te he quebrado una vez más. Ya no me perdonarás. Intento marcharme, huir de mi fantasía de un horrible futuro. Uno sin ti.

Pero, para mi sorpresa, tú me retienes del brazo. Luego, inmutable, limpias la sangre de mis manos con tu ropa.

"Ahora ambos estamos manchados." Una sonrisa débil se esboza en tus labios.

No puedo creerlo. "No hagas eso. No has hecho nada malo. Yo lo hice, es mi pecado."

Aun así, dejo que tus delgadas manos limpien la sangre. Se siente bien, como si pudieses purificarme. Pero sé que no es así. La sangre quedará impregnada para siempre.

"Lo hiciste por mí."

"¡Lo hice por celos, lo sabes! ¡Porque eres mío y de nadie más!"

Te boto al suelo de un manotazo. He vuelto a hacerte daño. Me agacho a tu lado, esperando una cachetada de vuelta, o que te alejes con miedo. Pero tan sólo me miras con una sonrisa triste. Me estrechas entre tus brazos y apoyas mi cabeza en tu pecho. Calidez y una fragancia extraña, deliciosa, que nunca he podido definir, me envuelven. No puedo evitar sollozar, quebrándome finalmente.

"Tranquilo, no me voy a ir jamás. Aquí estoy."

Nunca he podido entender bien lo que pasa por tu mente. Reaccionas diferente a cualquier otra persona. No es fácil estar junto a un hombre como yo, inestable, medio psicótico, que no sabes cuando la amabilidad cambiará a violencia, pero aun así tú me miras con ternura. Con profundo dolor, sí, pero también con enorme cariño.

"¿Por qué no me odias...? ¡Yo... maté a tu padre...!"

"Tú eres todo lo que me importa, no necesito nada más." Tus besos de mariposa cubren mi nuca. Estoy retorciéndome en espasmos. Me sostienes con fuerza.

"Me van a encontrar... ¡Me van a separar de ti...!"

"Eso no pasará, no dejaré que suceda. Confía en mí. No importa lo que hagas, no importa cuán inestable estés, siempre estaremos juntos." No puedo ver tu rostro, pero la decisión inquebrantable de tu voz me causa escalofríos.

Luego de unos instantes entre tus brazos, los violentos espasmos que sufre mi cuerpo comienzan a calmarse. No merezco nada, soy un asesino. Peor aún, te hago daño, no puedo ser la pareja que mereces, por más que lo intente. Pero aquí estás, a pesar de todo. Abrazando al asesino de tu desgraciado padre. Tranquilizando al inestable que acaba de golpearte. Me aferro más a ti. Jamás te dejaré ir. Sólo tu amor mantiene la poca cordura que me queda. Por eso sigue amándome.

Pero por sobre todo, ámame cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito.

jueves, 5 de marzo de 2015

Malice Series One-shot - Muriendo

Cuento inspirado en la muerte de Bihter de Amor Prohibido u.u Puxa que fue triste el final ToT Y hermoso, muy hermoso *u* Ya, ahora a la historia XD

*******

"Muriendo"
por Himutako Mizumi

Etiquetas: shounen-ai
Rating: M (muerte de personaje)


Amor, ¿te acuerdas cuando nos vimos por primera vez? No lo creo. ¿Te acuerdas cuando nos reencontramos? Eso puede ser que sí lo recuerdes. Tu rostro inexpresivo, tus ojos verdes... supe de inmediato que eras tú. Te estaba esperando. Siempre fuiste muy orgulloso, y me dio trabajo conquistarte. Pero cediste, me dejaste estar a tu lado. Me deseaste igual como yo te deseaba. Éramos felices, aunque muchas veces pensaras lo contrario. Puede que no fuese el novio ideal, pero me amabas. Por más que pensaras en apartarte de mí, nunca lo hiciste. Hasta ahora...

Amor, ahora tu cuerpo se ha convertido en algo duro y frío. Una piedra en medio de un prado verde. La nieve se acumuló sobre él, y ya no queda ni siquiera ese verdor que me recordaría a tus ojos. Tus hermosos y fríos ojos que sólo cuando hacían contacto conmigo entraban en calor. Hasta eso me quiere quitar este mundo. ¿Cuánto más quieres hacerme sufrir? ¿Cuánto más me harás pagar por todo lo que he hecho?

Amor, es verdad que te hice mucho daño. Te forcé a estar conmigo cuando aún no me correspondías. Te aterroricé, te hice llorar, te mostré un mundo que no querías conocer... Pero todo valió la pena, ¿no? Eso dijiste antes de partir. ¿Por qué tienes que partir? Haz vuelto a huir, dejándome atrás...

Amor, ahora me encuentro solo otra vez. ¿Es eso lo que querías? ¿No dijiste que me amabas, que nunca me dejarías, que no te arrepentías de haberme amado? ¿Por qué soltaste mi mano en esa habitación de hospital, mientras cerrabas tus ojos? No eres más que un mentiroso... dijiste que jamás me olvidarías ni me dejarías otra vez...

Aunque sé que no eres el culpable, necesito a alguien más a quien culpar. Sé que todo fue mi culpa. Nada malo hubiera pasado si no me hubieras seguido a ese lugar. Todo porque soy un criminal... Pero no sé como más vivir, lo sabes ¿verdad? Nunca fui la persona adecuada para ti, pero aun así deseaba tenerte. Siempre deseé tenerte.

Y ahora, como castigo, me haz dejado atrás otra vez. Mis manos ya no pueden sentir el calor de tu piel. Sólo pueden sentir la frialdad de la piedra congelada. Aunque escarbe la tierra no sirve de nada. ¿¡Por qué huiste de mí una vez más!? Espera... no tienes la culpa... Mi corazón se acelera, me falta la respiración. Ya no puedo mover ni sentir mis dedos.

¿Es mi idea o mi piel se está volviendo azul? No importa. Sólo quiero estar a tu lado. Oye, ¿por qué no me respondes? ¿No me escuchas llorando, aquí, en este lugar? Te estoy llamando. Estoy estirando mi mano hacia ti. No vuelvas a soltarla, por favor. Tómala, vamos. Mi estómago duele, respirar duele. Pero lo hago todo por ti, ¿no te das cuenta? Al final el sufrimiento más grande siempre es el mío, aunque supongo que me lo merezco. Aun así, si pudiera traspasarle este dolor a cualquiera, no me lo pensaría ni un segundo.

Amor, quiero gritar, pero no sale ningún sonido de mi garganta. Araño mi cuello, sintiendo el tracto seco. De todos modos, bien podrían estar engañándome mis sentidos, ya que los dedos los tengo muertos. Azules, totalmente azules. Un poco morados, la verdad. ¿Cuánto tiempo habré pasado aquí? ¿Hace cuánto que llegaste a este lugar? No lo sé. No llevo la cuenta de cuántas veces habré visto salir y ponerse el sol. Sólo puedo permanecer aquí y esperar. Esperar por ti, esperar verte de nuevo. ¿Cuánto más te tardarás?

Pronto mis brazos también dejan de moverse. Mis piernas hace rato que dejaron de funcionar. Mis ojos van cerrándose lentamente. ¿Qué está pasando? Ah, los dioses de la muerte me vienen a buscar, lo sé. ¿Eres tú uno de ellos? Sería bueno que lo fueras. Vamos, toma mi mano. Partamos de aquí. Lejos, muy lejos. Encontrémonos de nuevo. Hago un último esfuerzo para impulsarme sobre la tumba de piedra, que es lo único que queda de ti. Quiero marcharme abrazándote. Ojalá pudiera sentir tu respiración sobre mi piel. ¿Sientes la mía sobre ti? Aprovéchala, que pronto se irá.

Está saliendo el sol de nuevo. Sus rayos se cuelan por entre mis parpados cerrados. Ya no tengo cuerpo. Mi alma se eleva. No te dejaré huir. Otra vez iré a buscarte.


Desafío de los 100 Temas (Versión 1)

Aquí dejo la lista de los 100 temas para escribir o dibujar (yo escribiré, y tal vez haga un dibujo para cada una de las historias que haga n.n) Escribiré cosas originales y algunos fanfics también. Ya tengo algunos hechos, así que pondré el link de cada uno en el nombre correspondiente. Entre paréntesis, además estarán algunas ideas XD O de lo que son los ya escritos también n.n (Contador: 008/100)

*********

1. Introducción (FairyTales one-shot)
2. Amor
3. Luz (MapleStory one-shot, Luminous side)
4. Oscuridad (MapleStory one-shot, Black Mage side)
5. Buscando consuelo (one-shot de Malice Series)
6. Separarse
7. Paraíso (Final Fantasy XIII-2, Caius x Noel)
8. Inocencia
9. Conducir / Paseo en automóvil (Messiah one-shot, Shusei x Takuto)
10. Respiro de nuevo (one-shot de Malice Series)
11. Memoria
12. Locura
13. Infortunio
14. Sonrisa
15. Silencio
16. Interrogación (Enzai one-shot, Durer x Vallewida)
17. Sangre
18. Arco iris
19. Gris
20. Fortaleza
21. Vacaciones
22. Madre Naturaleza
23. Gato
24. Sin tiempo
25. Problemas acechando (Malice Series one-shot)
26. Lágrimas
27. Extranjero/Extraño
28. Angustia
29. Felicidad
30. Bajo la lluvia
31. Flores
32. Noche
33. Expectativas
34. Estrellas
35. Estrecha mi mano
36. Tesoro preciado
37. Ojos
38. Abandonado
39. Sueños
40. Calificado (Hetalia one-shot, Rusia x China) (en proceso)
41. Trabajo en equipo (Code Geass one-shot, Suzaku x Lelouch?)
42. Parado inmóvil
43. Muriendo (Malice Series one-shot)
44. Dos caminos
45. Ilusión
46. Familia
47. Creación
48. Infancia
49. Rayas (Stripes)
50. Rompiendo las reglas
51. Deporte
52. Reflexión profunda
53. Manteniendo un secreto (Evillious Chronicles, Held x Behemo)
54. Torre
55. Esperando
56. Peligro adelante
57. Sacrificio
58. Patada en la cabeza
59. Sin salida
60. Rechazo (??? y Yuuichi?, Messiah - Ryouta x Takuto?)
61. Cuento de hadas (FairyTales one-shot, introducción de personas, puede ser)
62. Magia
63. No molestar
64. Multitarea
65. Horror (Baroque? puede ser)
66. Trampas
67. Tocando la melodía (Pandora Hearts one-shot, Oswald x Jack)
68. Héroe
69. Molestia (Are you Alice? one-shot, Hatter x "Alice?") (en proceso)
70. 67% (X/1999 one-shot, Fuuma x Kamui)
71. Obsesión
72. Travesura realizada (Pandora Hearts one-shot, Elliot x Leo)
73. No puedo
74. ¿Me estás desafiando?
75. Espejo
76. Pedazos rotos
77. Prueba
78. Beber / Trago (One-shot original, Conductor de tele y actor)
79. Muriendo de hambre
80. Palabras
81. Papel y lápiz
82. ¿Puedes escucharme?
83. Cura (Pere Noel Project one-shot, Ekmet)
84. Fuera de combate
85. Espiral (Uzumaki one-shot)
86. Viendo rojo (MapleStory one-shot, Black Mage x Luminous)
87. Comida
88. Dolor
89. A través del fuego
90. Triángulo
91. Ahogándome (Free! one-shot, Rin x Haru)
92. Todo lo que tengo
93. Rendirse
94. Última esperanza
95. Aviso comercial (Creator Series one-shot)
96. En la tormenta
97. (Safety First)
98. Rompecabezas
99. Soledad
100. Relajación / Descanso

domingo, 1 de marzo de 2015

Malice Series one-shot - Segundos

"Segundos"
por Himutako Mizumi

Etiquetas: romance
Rating: T


Muchas veces había oído aquella frase que dicen los románticos, que un segundo te puede cambiar la vida. Es una estupidez, decía yo. No puede ser que una fracción de tiempo tan pequeña pueda significar algo tan grande. Y lo creía con mayor convicción cuando se referían a que ver a una persona, desconocida, por sólo un segundo, podía cambiar tu vida.

Eso pensaba, hasta hoy.

Había sido un día muy normal, aburrido como todos los otros. Como siempre, iba pensando en lo tedioso del día a día, mientras iba a pagar unas cuentas al banco más cercano a mi hogar. Como siempre, pensaba en que en mi vida no había nada interesante, nada que valiera la pena. Y más encima, había sucedido algo desagradable el día anterior. Me llevé una mano a la cabeza, sintiendo como faltaba mucho cabello en los cortos mechones que me tocaban los hombros. Maldita de mi madre, que me obligó a llevar un look de verano que yo no deseaba. Aun así, todos me habían dicho que me veía hermosa, pero yo sé que no es así. Suspiré, como lo hacía prácticamente todos los días de mi vida.

Y entonces lo vi. En una fila a mi lado estaba un hombre de cabello claro y ojos de un curioso color. Claramente era extranjero. Mi respiración se aceleró al ver su rostro. No porque fuera apuesto, aunque sí que lo era, pero era por algo más. Sentía que lo conocía de toda la vida, y que debía saber quién era. No debía separarme de él. Era estúpido, era todo lo estúpido que yo siempre dije que eran los amores a primera vista, pero no podía mentirme a mí misma cuando estaba sintiendo esas extrañas sensaciones en carne propia.

Pareció una eternidad cuando se dio vuelta a mirarme. Me avergoncé un poco de que tuviera de devolver la mirada por la insistencia de la mía. Me sonrió y me dijo algo muy inesperado: algo que alguien que no me conociera no hubiera dicho.

- Se vería mejor con el cabello largo, señorita.

Me quedé parada ahí, sin decir nada. Probablemente una sonrisa tonta se formó en mis labios. Por esto, me percaté tarde de que ese hombre estaba terminando sus trámites, y se marchaba del banco como si nada.

El momento más importante de mi vida había pasado en unos segundos. Ni siquiera debe haber sido un minuto, aunque para mí se sintió eterno, un momento inmortal. Ahora él se ha ido, y no sé nada de él, no tengo como encontrarlo ni sé si volverá a este banco. No lo creo, porque siempre vengo aquí a pagar las cuentas y recordaría haberlo visto antes. Mi vida había empezado en esos segundos y ahora se terminaba... No voy a dejar que termine.

Por eso estoy aquí ahora, en medio de la oscuridad de este banco desierto. Estuve todo el día rondando el banco, esperando a que cerraran, y luego esperando a que un guardia de seguridad se descuidara aunque fuera un momento. Cuando sucedió, yo estaba lista para atravesar esa ventana que él dejó abierta por un momento para pasar el calor. Debido a asaltos anteriores a este lugar, siempre supe que la seguridad no era muy buena, y que la bóveda del dinero es el único lugar del recinto que cuenta con alarmas. Perfecto, porque no es el dinero lo que me interesa aquí.

Avancé sigilosamente por la oscuridad. Mamá siempre decía que mis pisadas eran como las de un gato. Nadie podía oírme llegar. Además siempre he sido bastante atlética, por alguna razón. Nunca pensé que utilizaría esas habilidades alguna vez, menos para algo como esto. Pero aquí estoy, entrando clandestinamente a los archivos del banco.

Lo primero que hago es borrar las grabaciones de las cámaras de seguridad. Estoy bien equipada, nadie notaría que soy yo, pero de todos modos prefiero asegurarme. Luego me meto en los archivos de la computadora. Me aseguro de que sea la misma que atendió a ese hombre hoy. Verifico la hora de la transacción y todo calza. Hay un nombre y una dirección. Perfecto. Siento que el corazón me da un vuelco. Podré verlo de nuevo.

- ¿¡Quién está ahí!?

Tal parece que los guardias, que estaban haciendo las rondas de este turno, vieron la luz del computador encendido. Lo apago de golpe y me oculto. Ellos entran, con sus armas en la mano. Todo ocurre muy rápido: en una fracción de segundo, uno de ellos está en el suelo debido a una sacandilla mía, que seguramente no vio venir al ni siquiera haberme visto ahí. Su pistola cae al suelo, y antes de que el otro guardia detectara mi posición, ya he puesto una bala en su pecho. Ambos están en el suelo. No puedo dejar que me vean o que me atrapen. Por eso pongo dos balas en la cabeza de cada uno, y ambos se quedan inmóviles.

Y me doy cuenta. Los he matado. Los he matado sin pensar. Mi cuerpo se movió mecánicamente, como si disparar no fuese nada. Es verdad que siempre me han gustado las armas, y que practiqué tiro al blanco por un tiempo, porque me gustaba como se sentía disparar con una pistola. Era muy buena en ello. Pero nunca pensé en matar a nadie.

Suspiro de forma excesiva, tratando de calmar los latidos de mi corazón. Nunca pensé que esto se podría sentir tan... bien. Siento un calor extraño recorrer mis entrañas, diciéndome "estás viva". Ese hombre fue lo primero que me hizo sentir viva de verdad, y ahora esto. La sensación, igual que el ver a ese hombre, duró sólo unos segundos. Pero sí que valió la pena. Respiro profundo, reteniéndola lo más que puedo.

Pero ahora debo partir. Dejo ambos cadáveres atrás, con la nota que escribí, con su nombre y dirección, en mi mano. Voy a verte en este momento.


No fueron segundos los que pasaron en mi trayecto entre el banco y su dirección. Las mejores cosas de la vida pasan en segundos y las más aburridas y angustiantes parecen durar horas y horas. Tenía razón en que él vivía lejos, pero ya casi estoy ahí.

Unos golpes impacientes a la puerta. No tuve ni tiempo de pensarlo más o de ponerme nerviosa. Ahí está él, sonriendo ampliamente. Una sonrisa que creo conocer.

- Te estaba esperando. Sabía que vendrías. ¿Quieres empezar a vivir?

Las siguientes sensaciones que me indicaban que realmente estaba viva, desde ese momento, no duraron sólo segundos. Con él, todo es eterno.


jueves, 18 de diciembre de 2014

Malice Series One-shot - Buscando consuelo (Especial Navideño)

Otro one-shot de Sodom =D Otra vez, no diré cuando se sitúa ni dónde XD Este es un cuento de navidad, que me pidieron que escribiera para la revista Yaoi para la que escribo, aunque no sé si quedó tan navideño la verdad XD Es parte de una lista de temas para escribir-dibujar. Luego subiré la lista. También puede que haga un dibujo para esta historia n.n


****************


"Buscando consuelo"
by Himutako Mizumi

Etiquetas: yaoi, sobrenatural Rating: M (relaciones sexuales)



              La nieve cae igual que lo ha hecho todos estos últimos días. No puedo decidir si me gusta o no. Mis manos vagan por el marco de la ventana. Está helado. Puedo decir que eso no me gusta con decisión, al menos. Me recuerda a los días en que caminaba sin rumbo bajo la nieve, con las puntas de los dedos y los pies congelados. La vista se me nublaba. Muchas veces caí de cara al suelo por el cansancio y el hambre. Para sobrevivir, vendía mi cuerpo. No son días que quiera recordar. Por eso, el frío no me gusta.

-          Ya llegué, Félix.

              Pero todo eso ya no importa. Ya no estoy rodeado de blanca nieve. No puede alcanzarme desde atrás del vidrio del ventanal. Estoy en un hogar cálido. Y el hombre que me recogió de la calle está atravesando esa puerta, anunciándose como todos los días.

-          Bienvenido. – me acerco a él y le doy un beso en los labios suavemente. Él me toma de la cintura y me corresponde.
-          No deberías andar así, aunque estés en la casa. Está bien que te hayas hecho resistente al frío, pero te resfriarás si sólo andas con ropa interior y una bata de seda.
-          Pero a ti te gusta verme así, ¿verdad?
-          No puedo negar eso…

              Él deja unas bolsas de plástico en el suelo y vuelve a besarme, jugando con el borde de mis calzoncillos de forma inconsciente. Aun así no puedo concentrarme. ¿Qué tendrá en esas bolsas? Me separo un poco de él para preguntarle, para su desagrado.

-          ¿Esto? Son compras para la cena de hoy. ¿No te acuerdas? Hoy es navidad.
-          Navidad… Vaya, no lo recordaba para nada…
-          Supongo que no habías planeado nada, después de huir de tu casa.
-          No… de seguro papá me hubiera sacado más dinero para poder beber todo lo que quisiera, eso sí.
-          Ya no hablemos de eso.

              Me dice él, notando que me estaba poniendo raro. Me toma del rostro y me mira directamente a los ojos. El color verde de sus irises parece hipnotizarme por unos segundos, y sus susurros me atraviesan el alma como fantasmas.

-          Ya no necesitas venderte, ni para tu padre ni para sobrevivir. Me tienes a mí. Ahora tú eres mío, y yo te daré todo lo que quieras.
-          Sí… - me acurruco contra su pecho, sintiendo la misma calidez que percibí cuando me recogió de la calle. Realmente este hombre es mi salvación.
-          Sólo no debes dejarme, no me dejes nunca…

              Sus labios pasean por mi cuello. ¿Cómo podría dejarlo? Él es mi salvador, la persona que amo. Haría lo que fuera por él. No necesita cerrar la puerta con llave para que yo no huya: yo me quedaré aquí. Siempre estaré aquí para ti, mi amor…

-          Una piel tan hermosa no debería tener tantas marcas…
-          No puedo borrarlas… aunque esté contigo, el pasado no va a desaparecer…
-          ¡Sí lo hará! – él me toma bruscamente de los hombros y me mira con decisión. El pecho se me oprime un poco al verlo así. – Perdóname. Para mí esas marcas no están ahí. Tú eres sólo mío. Ahora y para siempre.
-          Para siempre… - susurro encantado. Sus labios rozan los míos y nuestras respiraciones un poco agitadas se entrelazan.
-          No te soltaré jamás… nunca…

              Su boca me devora rápidamente. Los labios me duelen con lo brusco de sus besos, pero se siente tan bien. Sus brazos no me dejan ir. No dejarán que vuelva a la vida que llevaba antes. ¿Qué importa si no pudiera volver a salir de aquí? No me espera nada bueno allá afuera. Y menos algo mejor que lo que tengo ahora. Nada puede ser mejor que esto. Mi amor, me haces sentir tan bien, tan seguro, tan querido…

              Él me toma en brazos y me lleva hasta la cama, dejándome recostado allí. Luego se va a buscar las bolsas que traía y las coloca sobre ella también. De una de ellas saca un adorno en forma de bolita, de color rojo, con unos muérdagos atados en la base y unos arreglos dorados. Él lo afirma en mi pelo, como un prendedor. Luego acaricia mi rostro, apartando algunos de mis cabellos rubios.

-          Listo. Se ve hermoso.
-          ¿Eso no debería ir en un árbol? – le digo riendo.
-          No, se ve más lindo en ti. Tú serás lo único que admiraré.
-          Jaja, tonto. – le doy un beso rápido y ahora yo miró dentro de las bolsas. – ¡Waa, pastel! ¡Nunca he comido pastel de navidad!
-          Supuse que no. Por eso quise traer para ti, para que comiéramos juntos.

              Todo lo que quise tener, este hombre me lo da. Galletas de jengibre decoradas como Santa Claus, un pequeño pastel de navidad, un regalo de contenido desconocido, envuelto en papel rojo brillante, campanas y adornos que va poniendo por todas partes… No es que sea tanto, la verdad. No es un gran lujo, pero qué importa eso. Es mucho más de lo que haya tenido jamás. Y él me lo está dando, que es lo más importante. Nunca había vivido una festividad así. Nunca había vivido una festividad de verdad, estando feliz. Una lágrima cae por mi mejilla, pero la seco rápidamente para no preocuparlo. Puede que no sepa que es de alegría.

-          ¿Así está bien? – me pregunta él, mientras pone una guirnalda en la entrada de la habitación.
-          Sí, amor, todo está hermoso. – él corresponde mi sonrisa.

              Dios, tanta felicidad tiene que ser un pecado. O tal vez pienso así porque no había estado feliz así jamás. Pareciera que todo va a esfumarse en cualquier momento. Por eso tengo algo de miedo. La vida ha sido muy dura conmigo, pero… no me quitará todo el día de navidad, ¿verdad? ¿Verdad?

-          Félix, ¿qué pasa? Estás temblando. – él se me acerca preocupado. - ¿Tienes frío?
-          No, estoy bien… - aun así, él saca el tapado de la cama y nos envuelve a ambos con él. Es tan cálido, estamos tan cerca…
-          ¿Mejor? – yo asiento lentamente, y él me da un beso en la nuca.

              Las horas pasan y no nos movemos de ahí. Parece que él tenía pensado hacer una cena con pavo y todo, pero desistió de la idea. Prefirió quedarse ahí conmigo, envuelto en esa manta. Y se lo agradezco. No estoy muy estable como para que se aleje de mí, aunque sea un segundo. Creo que en cualquier momento todo se va a desmoronar. Me pregunto como se sentirá él.

              Y entonces, noto que me está apretando contra él, mientras me muestra varios regalos pequeños que me compró. Me aprisiona con fuerza. Levanto la vista para mirarle el rostro. Y lo comprendo: él también tiene miedo. Miedo de que esto se termine. Miedo a que yo desaparezca de repente, como me ha dicho antes. Por eso cierra la puerta con llave cuando sale. Por eso en cuanto llegué se cambió a un piso más alto en el edificio. Todo para asegurarse de que yo no me vaya. Tonto. Lo que menos quiero es irme de aquí.

              Por eso lo beso de repente, y él parece no entender. Me alejo un poco para poder arrodillarme frente a él, y le indico que se siente en el borde de la cama. Parece que ahora sí notó que quería, y me hace caso de inmediato. Rápidamente abro el cierre de su pantalón y saco de ahí lo que quiero.

-          Félix, pensé que no haríamos esto hoy… es navidad, después de todo…
-          Un poco de cariño no es nada malo. No hay porque hacerlo hasta el final. Sólo necesito complacerte un poco.
-          Pero el sólo hecho de que estés aquí me complace… Ahh…

              No habla más porque he metido su pene en mi boca y lo comienzo a acariciar con mi lengua. En estos momentos igual agradezco haber estado con todos esos viejos asquerosos. Al menos gracias a ese “trabajo” que realicé para sobrevivir, ahora sé bastante sobre como complacer a un hombre. Sólo que ahora lo hago con total gusto. Sí, es realmente diferente hacerlo con alguien a quien amas. La primera vez que lo hice con él me sorprendí mucho por ello. Jamás me había sentido así de bien.

              Maldición. Cuando hacía esto con otros hombres antes sólo sentía asco, pero hacérselo a él, no sé porqué… me pone ansioso… Muevo mis caderas sin poder evitarlo. La ropa interior me molesta, hasta duele un poco. ¿Por qué esto me excita tanto?

-          Jeje… ¿necesitas ayuda? – niego con la cabeza, aún con “eso” dentro de mi boca. – Oh, entonces puedes hacerlo tú mismo. Me gustaría ver eso.

              Siento que cavé mi propia tumba. Pero con el problema que tengo ahora no me importa mucho, la verdad. Con una mano, quito esa molesta ropa interior, dejando libre mi erección. Ah, mucho mejor… Comienzo a acariciarme como puedo, más concentrado en hacer que él se corra.

- Ah… qué visión más hermosa… - no puedo evitar sonrojarme cuando dice eso. – Pero le falta algo.

              Yo lo miro interrogante. De inmediato, él se mueve un poco, y noto como uno de sus dedos se introduce dentro de mí. No puedo evitar gemir sonoramente, sacando su erección de mi boca por unos segundos. Se debe ver tan extraño como me aferro a “eso” mientras trato de normalizar mi respiración.

-          Eres tan adorable. Esas mejillas rojas, con ese cabello dorado, son el mejor adorno de navidad, realmente.
-          No… no digas eso… ¡Ah…!
-          Jaja, pero es verdad. Y si no vamos a hacerlo hasta el final, como dices por ahora, al menos te haré sentir bien también.
-          Cómo que… “por ahora”… ¡Ah…!

              Trato de concentrarme de nuevo, pero es difícil con tres dedos moviéndose dentro de mí de esa forma, y mi mano que no deja de acariciar mi erección instintivamente. Vuelvo a tomarlo dentro de mi boca, y lo succiono con fuerza. Pero creo que no lograré mi objetivo antes de que él lo logre. Es demasiada estimulación. Mi cuerpo se estremece, y mi semen es desparramado por el suelo. Poco después siento como el de mi amado se vierte por mi garganta, y lo trago instintivamente. No es que sepa bien, realmente, pero amo tragarme eso, no sé porqué. Y a él le gusta verme tragarlo.

-          Mi hermoso Félix… - él me toma de la mano y me guía a subirme a la cama con él. Me acuesto a su lado como me es indicado. – Aún me queda un regalo que darte.
-          ¿Sí? ¿Qué es? No necesitas darme tantos regalos, lo sabes.
-          Lo sé, pero esto realmente quería dártelo.
-          Vaya, ahora tengo más interés.
-          Espera.

              Él busca un paquete en una bolsa. No es muy grande, pero me llama mucho la atención por alguna razón. Escucho un susurro en mi mente que me dice: “Eso es importante. Es lo que esperabas… ¿o no?” Y luego una risa. Dios, no me molestes ahora…

-          Aquí está. – él abre el paquete y saca de él una caja bastante plana. – Ábrelo.
-          ¿Me compraste joyas? No tenías que hacer eso. No soy una chica.
-          Pero se ven lindas en ti. Además, esto no es una joya cualquiera.

              Miro lo que está dentro de la caja y me sorprendo. Es una gargantilla dorada, con una piedra verde en el centro. Es hermosa, pero mirarla hace surgir algo extraño en mi pecho. Es algo bueno, es algo malo… Es alegría y es ansiedad al mismo tiempo. ¿Por qué? “Te lo dije” suena la voz en mi cabeza.

-          ¿Te gusta?
-          Sí, es hermosa. – y no miento, sí me gusta. Pero hay algo extraño, algo que no puedo explicar. – La atesoraré mucho.
-          Claro que sí. Y la usarás todos los días.

              Él aparta un poco mis cabellos que han crecido de más por estar tanto tiempo en la calle, y encaja esa gargantilla en mi cuello. El sonido del broche detrás de mi cuello hace saltar mi corazón. Ansiedad, mucha ansiedad… ¿Buena o mala ansiedad? No lo sé. Creo que ambas. Pero de todos modos sonrío. Es un regalo de mi amado. Es una muestra de que le pertenezco. Soy suyo, ¿verdad? Nunca me va a dejar, ¿verdad?

-          Feliz navidad.

              Recibo un delicado beso en la frente y luego uno en los labios, y yo repito esa misma frase con cariño, nuevamente al borde de las lágrimas. Es la primera navidad que vivo de verdad, una a la que se le puede llamar “festividad”. Y espero que sea la primera de muchas.

              Mi amado se ha quedado dormido en mis brazos. Debe estar agotado del trabajo y de todas las compras que hizo hoy. Ya lo despertaré después, cuando ya tengamos que cenar alguna cosa. Aunque se enoje, yo mismo prepararé la cena mientras duerme. Nunca he cocinado algo tan elaborado, pero siguiendo su libro de recetas no puede ser tan difícil. Sin embargo, no tengo energías para ponerme de pie ahora, por lo que me quedo un rato más sentado en la cama, a su lado, y me llevo unas galletas de jengibre a la boca. Son tan deliciosas. Desde ahora amaré este sabor.

-          Disfrútalo por ahora. Busca consuelo en él por ahora.

              Detengo todo mi movimiento. Otra vez esa voz, ahora más clara que antes. Es mi propia voz, sonando dentro de mi cabeza. ¿Cuántas veces la habré escuchado a lo largo de mi vida? Cuando vivía con mi padre, cuando luchaba por sobrevivir, cuando estaba por morir en la calle… Una voz que me decía que debía continuar, que hay cosas más horribles que lo que estaba viviendo en ese momento… Pensé que dejaría de oírla ahora que soy feliz. Pero no fue así.

-          Ya estamos donde siempre, ¿no?

              Puedo verlo claramente en mi reflejo en el espejo frente a mí. Me mira sonriendo con malicia. Es idéntico a mí, claramente, ya que sólo es otra parte de mí, pero sus globos oculares son de color negro en vez de blanco. Claro que sólo yo puedo verlo. Si alguien más mirara ese espejo sólo vería mi reflejo, con mi misma cara de incomodidad.

-          Ahora empezarás a vivir realmente. A ser feliz… y a sufrir de verdad. No te molestaré mucho hoy, pero tenía que advertirte: no te confíes. No podrás relajarte, o lo vas a perder. O más bien, vas a verte involucrado en un espiral de vivencias que no vas a querer tener. O, al menos, que no serán como querías que fueran. Así que no tengas muchas expectativas, pero si aspiraciones. Sedúcelo, no lo dejes ir, tal y como él intentará desesperadamente que no salgas de aquí. Sólo así podrás vivir un poco más tranquilo. Créeme; sé porqué te lo digo.

              No sé como una parte de mí sabe cosas que yo mismo no sé. Veo como se despide con la mano y mi reflejo vuelve a la normalidad. Suspiro con angustia, tratando de calmarme. Acaricio los cabellos de mi amado, mientras mi otra mano afirma mi corazón que late disparado. No te preocupes. No va a pasar nada. Mañana será otro día.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Malice Series One-shot - Respiro de nuevo

Sé que debería estar haciendo cualquier otra cosa (traducir, subtitular, terminar de arreglar el cap 6 de esto mismo, leer para la universidad, dormir...), pero me dio la inspiración mientras iba en la micro de escribir esta pequeña historia de una hoja. Y me gustó como quedó n.n (aleluya, aleluya (8) XD)

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Respiro de nuevo
by Himutako Mizumi

Etiquetas: misterio (?) Rating: T


              Una cavidad oscura y húmeda que conozco muy bien. Es ese lugar de nuevo, ¿verdad? Aún no puedo abrir mis ojos, pero mi cerebro ya ha comenzado a funcionar lo suficiente, de alguna forma. Los recuerdos guardados en mi alma se están activando, haciéndome revivir todas mis experiencias una vez más. No puedo ver: mis parpados no se abren. Sin embargo, escucho una voz a lo lejos. Una voz desconocida, obviamente, pero que de alguna forma se me hace familiar. Esta vez parece feliz. No sabe que lleva al demonio en sus entrañas. Ya verás después: yo te lo haré saber. Cuando logre moverme, de inmediato, te lo haré saber.

              Las semanas van pasando. No puedo contar bien el tiempo estando encerrado aquí dentro, pero recuerdo bien qué viene en qué momento, así que no es tan difícil calcular. Me pregunto donde estarás ahora. ¿Estarás allá afuera, esperándome? ¿Existirás en este mundo? ¿Qué cosas atroces nos esperan allá afuera? Como siempre, sólo hay dudas en mi cabeza. No importa: puedo enfrentarme a cualquier cosa. Así ha sido siempre. Así tiene que ser siempre. Me pregunto, también, cuando veré la luz que me dejará salir de esta caverna. Maldigo a la vida de nuevo mientras intento tirar de la cadena que me ata a este infierno. Pero es inútil, aún no logro moverme. Mis nervios están totalmente dormidos. Rápido, quiero salir de aquí.

             Un día logré abrir mis ojos. Aun así, no había mucha luz a la que tuviera que acostumbrarme. No hay nada de luz, de hecho. No puedo ver mi apariencia ahora, pero no importa. Ya tendré tiempo después, es lo de menos. Sólo quiero salir de aquí. Si no fuera porque estoy demasiado acostumbrado a esta oscuridad no sabría si tengo los ojos abiertos o cerrados. Es horrible. No importa cuantas veces viva este encierro, siempre es horrible. Y esa mujer sigue cantando a lo lejos...

              Y de repente sucede. Mi pecho se expande, se eleva, y mi cuerpo toma aire que es procesado en ese segundo. Puede que no sea mucho, puede que no valga nada este segundo, pero estoy feliz. Ya queda poco. Unas 10 semanas más. Ya queda poco

He respirado de nuevo. Ya queda poco.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Malice Series One-shot - Horas

Una historia corta que escribí para la revista "Yaoi Niwa", que ya estaba escribiendo de antes eso sí XD En un futuro tendrá un pequeño comic n.n (allá por diciembre recién lo veré u.u XD) Disfrútenla n.n Ah y también es uno de la lista de 100 temas (después publicaré eso)

Aquí está el comic *o* Muchas gracias a Melissa por su trabajo n.n

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Horas
by Himutako Mizumi

Etiquetas: yaoi, tragedia Rating: M (relaciones sexuales, muerte)


(Ilustración por Melissa *o*)


              Hace mucho que quería escribir sobre este episodio de mi vida, pero no me había atrevido a hacerlo hasta ahora. Todo fue tan extraño; tanto que aún hoy no logro entenderlo por completo. Probablemente nadie más le tome el mismo peso al asunto que yo. Aun así, dejaré este pequeño diario contando mi historia. Bastarán unas pocas páginas para desarrollarla...

              Este evento comenzó una tarde de otoño. Recuerdo que observaba las hojas caer de las ramas de los árboles, rítmicamente con el soplar del viento. En algún momento debo haber cerrado mis ojos para oír al viento con más atención. Fue entonces cuando, sin previo aviso, sentí una mano apoyándose sobre mi hombro.

-          Te encontré... - una voz masculina llega a mis oídos antes de darme vuelta.

              Detrás de mi banca de madera hay un hombre. Nunca había visto su cara. Lo primero que se me vino a la mente fue “¿por qué me está hablando este hombre?” Sin embargo, esos pensamientos cambiaron cuando él se agachó para abrazarme como pudo, con un fervor tan grande que se me hacía difícil creer lo que estaba pasando. A mi cuerpo lo recorrió un escalofrío al oír su voz repitiendo esa única frase en mi oído.

              Cuando por fin reaccioné, lo primero que atiné a hacer fue empujarlo. La expresión profundamente alegre que tenía cambió a una de dolor de la misma intensidad. Se sentía dolido por mi actitud...

-          Ah, lo siento. – dijo él, antes de que yo pudiera decir lo mismo. - Seguramente no me conoces.

              Entonces se sentó a mi lado y se presentó. Me dijo que era un médico que trabajaba cerca de ahí, y que era cirujano, lo cual pude deducir por las manchas de sangre en su bata blanca.

-          Estaba pasando por aquí en mi descanso y te encontré en esta banca.
-          ¿A qué se refiere con “encontrarme”? Como usted dijo, no lo conozco de nada.
-          Bueno… Es que siento que siempre te estuve buscando. Quería encontrarte. Encontrar a la persona que me haría sentir añoranza nada más verla.
-          ¿Añoranza?
-          Sí. – me responde sonriendo sin vergüenza alguna.

              Añoranza... Más extraño que su explicación sobre algo parecido al amor a primera vista fue que yo también... yo también estaba sintiendo algo extraño por él. Desvié la mirada como pude. Su sonrisa, entre feliz y triste, me hacía sentir más extraño aún.

-          ¿No lo sientes tú también?
-          ¿Eh?
-          Añoranza, nostalgia, por mí...

              Sin que pudiera evitarlo, él puso ambas manos a los lados de mi cuerpo y se inclinó sobre mí, obligándome a retroceder. Sus labios tomaron los míos por primera vez, con ansia, con prisa, con pasión. Yo no entendía nada. Nunca nadie me había besado así, menos alguien que recién conocía. Pero aun así quería devolver esa acción. Pronto lo besaba con la misma intensidad.

              Una de sus manos acarició mis piernas e, inconscientemente, una de ellas se aferró a su cintura. Se sentía increíblemente bien, aunque fuera un hombre. Se sentía necesario, nostálgico... “¿Serán ciertos los mitos de los hilos rojos?” Pero se estaba volviendo peligroso. Sus manos se estaban colando por entre mi ropa. Si no lo detenía, terminaríamos teniendo sexo en esa misma banca. Y ni lo conocía... No entendía que estaba pasando ni porque le correspondía.

-          ¡Hey! ¡Detente! – tuve que halarle su largo cabello negro para que me hiciera caso.
-          Ay, no tenías porque ser tan bruto. No has cambiado en nada, jaja.
-          ¿A qué te refieres con...? – no pude terminar de preguntar porque me tiró del brazo y me puso de pie.
-          ¿Vamos a un lugar más privado?

              ¿Cómo acepté ir con él a un hotel? No lo sé, aún ahora no lo sé. Pero así fue. Me repetía constantemente que era “extraño”, pero no podía detenerme. Todo de él se me hacía conocido, y me quemaba, se sentía bien...

              Sin darme cuenta como pasó, ya estábamos solos en una habitación. Me tomó entre sus brazos y me lanzó a la cama. Y yo no ponía resistencia, que era lo más raro.

-          Que dócil estás. ¿Acaso estás dispuesto a hacerlo con cualquiera que recién conoces?
-          ¡Claro que no! – le di un rodillazo en el estómago que lo comprimió de dolor.
-          Hasta ahí llegó la obediencia... ¿Y entonces por qué aceptaste venir conmigo?

              Sus labios se acercaron a mi cuello. Lo rozó suavemente, como si hubiera querido hacerme perder el control. Entonces noté que deseaba que me tocara más. Mi pierna rodeó su cintura y lo apegó más a mí.

-          ¿Por qué? – seguía repitiendo él sin descanso. – Dímelo...
-          No sé, no me preguntes...

              Sus manos comenzaron a desprender mis ropas. Las mías pasearon por su cabello negro. Volvió a besarme, esta vez con más pasión que antes. Dejé que su lengua tomara control de la mía. Así se sentía más natural. Tan familiar...

-          Dime... - seguía repitiendo él mientras llegaba a mi pecho.

              Tomó entre sus labios uno de mis pezones. No podía evitar soltar unos gemidos bastante indecorosos. Nunca nadie me había tocado así. Se sentía tan extraño, pero aun así, tan cómodo…

-          Oye, dime...

              De repente él se incorporó y el corazón me dio un vuelco al ver lo que tenía en frente. En sus ojos color miel había una profunda tristeza. Sin pensarlo mucho, lo tomé entre mis brazos y presioné su cabeza contra mi pecho. Nunca olvidaría este momento.

-          ¿Qué pasa?
-          Estoy feliz. – pero no se veía feliz.
-          ¿Qué te duele? – besaba su nuca mientras acariciaba el resto de su cabello.
-          Nada. Realmente estoy feliz de poder estar a tu lado. No te imaginas cuanto.
-          ¿Por qué…? ¿Por qué hablas como si ya me conocieras?

              Las lágrimas cayeron por mi rostro. Estaba tan confundido, tan enternecido. No entendía nada y un cúmulo de emociones me golpeaba el pecho. Él simplemente seguía acariciándome.

              El tiempo pasó. A pesar de ser mi primera vez con un hombre, lo hicimos muchas veces. Él se veía tan desesperado, como si temiera no verme de nuevo. Todo era tan extraño. Y me estaba traspasando esos miedos a mí también. ¿Y si no lo volvía a ver? Cinco horas habían pasado desde que nos encontramos. Cuatro horas haciendo el amor con alguien con quien apenas había hablado. Horas que nunca olvidaría.

Pero la siguiente sería la más inolvidable.

              Él yacía sobre mí, agotado, empapado en sudor. Se veía tan hermoso...

-          Ya no puedo hacer más esto. ¿Por qué tanta desesperación? – intenté moverme, pero un dolor agudo en mi trasero me lo impidió.
-          Tenía que ser así. Tenía que asegurarme de hacer lo más posible...

              Mi mirada molesta no lo alcanzó porque se había alejado y volteado hacia la ventana. Todo mi enojo se desvaneció cuando lo vi caer al suelo de repente. En un segundo, él estaba temblando y tosiendo violentamente. Ignorando el dolor en mis caderas, me bajé de la cama y traté de socorrerlo. En el suelo había líquido negro... de su boca también caía...

Un color que nunca olvidaría...

              El corazón se me detuvo unos segundos cuando vi el profundo dolor en sus ojos. Su respiración se agitó para luego ahogarse. Debía actuar pronto. Decidí llevarlo a pie al hospital que estaba justo aquí al lado, donde él trabajaba. Lo atenderían rápidamente, de seguro. No me preocupé ni de vestirme. El guardia del hotel me ayudó. El trayecto se sintió como si fueran horas, pero sólo fueron unos minutos.

              El hospital estaba hecho un caos. Todos corrían por todos lados, pero no me importaba. Detuve a un médico como pude, y él se sorprendió de ver al hombre que yo cargaba en ese estado. Lo llevaron rápidamente a urgencias, y me dieron una bata de enfermo para que me vistiera. Primero pensé que lo habían reconocido porque era un colega de ellos. Sin embargo, cuando ya lo habían instalado, el doctor me dijo la verdad.

              Él era un paciente de ese hospital desde niño, y tenía una extraña enfermedad que le destrozaba los órganos poco a poco, por lo que requería muchos cuidados y transplantes. Toda su vida la pasó en ese lugar y no tenía familiares. Pero ese día, él había decidido escapar. Me dijeron que engañó a una enfermera y tomó un bisturí con el que mató a todos quienes se le opusieron. Según el doctor, los testigos dijeron que parecía que no era la primera vez que mataba, aunque eso era imposible. Lo vieron desesperado por salir. Quería ir a encontrarse con alguien, aunque nunca hubiera tenido contacto con nadie del exterior.

              Entonces sus ojos se abrieron y me dirigieron su mirada. Estaba sufriendo muchísimo. El doctor no había dicho nada, pero yo sabía que era el final. Su piel se había teñido de color negro. Seguramente sus órganos ya no daban más. Me acerqué al borde de la cama, aún sin derramar ni una lágrima. Tomé su mano y la puse en mi pecho.

-          Estoy tan feliz de haberte encontrado a pesar de todo... Sabía que debía salir... antes de que fuera tarde... - tosía y el líquido negro salía de entre sus labios. En sus ojos veía un profundo alivio.
-          No digas nada... no hables...
-          Te amo. – me dijo con total convicción.

              Y entonces mis lágrimas comenzaron a caer. No quería que se fuera. No quería que el encuentro más importante de mi vida terminara de esa forma. Yo no podía decirle lo mismo. No sabía como él me conocía, y él lo entendía. Pero ya no importaba cómo y por qué. Sólo besé sus dedos con cuidado.

              En segundos, su cuerpo se retorció violentamente y los doctores me apartaron de su lado. ¿Por qué? Yo no lo entendía, sólo quería estar a su lado. Pero no pude hacer nada para evitar que me sacaran de la habitación. Desde afuera oí los gritos más horrorosos que podría escuchar en mi vida. Cualquier alivio que haya sentido, entonces se transformó en desesperación.

En seis horas, todo había terminado.


              Sólo yo asistí a su funeral. Desde entonces, el otoño siempre me recordaría a él. Desde entonces, siempre vestí ropa de luto. Nunca más me enamoré de nadie ni permití que alguien se me acercara. Vivimos sólo unas horas juntos, pero no importa cuantas horas pasaran, el recuerdo no se desvanecía. La sensación de sus labios en los míos, sus manos en mi piel, su voz en mis oídos… siempre quedarían en mí. Todo grabado en las palabras de este diario y las lágrimas que derramé al escribirlas, que sellaron estos sentimientos para que nunca me dejaran. Ya nada importa. Sólo espero la hora en que vuelva a verte. Ahora entiendo que te amo. Mi querido Gaderiel...